Comenzamos atendiendo el malestar actual: ansiedad, desregulación emocional, síntomas depresivos o dificultades relacionales, entre otras. Utilizamos herramientas como: Terapia cognitivo-conductual, Mindfulness, Activación conductual, Autoconocimiento emocional. Este primer nivel fortalece la parte más consciente y racional, ayudando a estabilizar el presente.
Cuando la persona está preparada, nos adentramos en la dimensión emocional e inconsciente: Trabajo con partes (IFS), PARCUVE, AEDP y resonancia terapéutica, EMDR, PNL para externalización emocional, Trabajo con la/el niña/o interior. Aquí comenzamos a comprender la raíz del malestar.
El trauma también vive en el cuerpo. A través de Somatic Experiencing trabajamos la memoria somática y la regulación del sistema nervioso, abordando esa parte más instintiva y automática que guarda experiencias en forma de tensión, alerta o malestar físico. Mente y cuerpo forman parte del mismo proceso.
Integramos la mirada transgeneracional para comprender la historia familiar y las dinámicas heredadas. Explorar el árbol familiar permite tomar conciencia y, en muchos casos, liberar cargas que no nos pertenecen.
Trabajamos desde una perspectiva integradora que aborda el proceso terapéutico desde la superficie hasta la raíz.
Nuestra mirada integra mente, emoción y cuerpo.
Siempre respetando el ritmo, la historia y la singularidad de cada persona, acompañando desde la calidez, la seguridad y el profundo respeto por cada proceso.
